La educación de adultos no es un fenómeno nuevo. Ha existido durante décadas, incluso si el término “educación continua” parece una palabra de moda corporativa reciente. En Estados Unidos, la Universidad de Wisconsin fue pionera en este espacio en 1904. Fue la primera institución académica en ofrecer programas diseñados específicamente para adultos que ya habían terminado su educación estándar.
Avance rápido hasta 1969. El Empire College de la Universidad Estatal de Nueva York adoptó un enfoque diferente. No era sólo un programa complementario. Fue la primera institución dedicada íntegramente a la educación de adultos.
Los métodos utilizados en estos programas son tan variados como los propios estudiantes. Es posible que encuentre a alguien estudiando solo a través del estudio independiente. Otros podrían depender de la transmisión, el vídeo, las plataformas en línea u otras formas de aprendizaje a distancia. La dinámica de grupo también juega un papel importante. Piense en grupos de discusión y círculos de estudio.
Las conferencias, seminarios y talleres también son básicos. Luego está el tradicional estudio en el aula a tiempo completo o parcial. Los programas de recuperación siguen siendo comunes. Las pruebas de equivalencia de la escuela secundaria y los cursos de alfabetización básica ayudan a quienes se perdieron antes.
El tema se ha disparado en los últimos años. Ya no se trata sólo de conocimientos generales. Ahora puedes aprender a reparar automóviles. La planificación de la jubilación es un tema importante. Las habilidades informáticas son esenciales para muchos.
Esta expansión refleja el legado de aprendizaje práctico y accesible del movimiento Chautauqua. El objetivo siempre ha sido el mismo. Ayudar a los adultos a llenar vacíos en sus conocimientos o habilidades. Ya sea que eso signifique obtener un GED o aprender a reparar un carburador. La definición de lo que se considera “educación” para adultos nunca ha sido más flexible.














