Los icónicos macacos de Berbería de Gibraltar, los únicos monos salvajes que se encuentran en Europa, están empleando una táctica de supervivencia inusual: comer tierra. Un nuevo estudio sugiere que este comportamiento, conocido como geofagia, es una respuesta directa a una dieta muy contaminada con bocadillos humanos.
El auge de la geofagia en Gibraltar
Investigadores de la Universidad de Cambridge, dirigidos por el antropólogo biológico Sylvain Lemoine, han documentado formalmente que los macacos consumen intencionalmente tierra, arcilla y tierra. Si bien la geofagia es un comportamiento conocido en ciertas aves y humanos, este estudio marca la primera vez que se registra científicamente en estos primates específicos.
La escala del comportamiento es significativa. Durante más de 612 horas de observación en nueve lugares diferentes, el equipo registró:
– 46 casos distintos de geofagia.
– Participación de al menos 44 monos individuales diferentes.
– Un patrón que parece más frecuente en Gibraltar que en otras especies de primates que comen tierra.
¿Por qué comen tierra?
La investigación apunta a una conexión preocupante entre el turismo y la salud de los primates. Como Gibraltar es un importante destino turístico, los macacos frecuentemente son alimentados con alimentos que son completamente ajenos a su dieta natural de frutas, semillas y verduras.
El estudio destaca varios factores clave detrás de este comportamiento:
1. Desequilibrio dietético
La comida chatarra humana, caracterizada por altos niveles de azúcar, sal y grasas, ahora representa casi el 20 por ciento del tiempo total que los monos comen. Esta dieta “alta en energía y baja en fibra” es un alejamiento radical de sus necesidades biológicas evolutivas.
2. Automedicación y protección
Los investigadores creen que los macacos utilizan la tierra como forma de automedicación. Consumir tierra puede tener dos propósitos principales:
– Amortiguando el estómago: La tierra puede ayudar a mitigar los trastornos gástricos causados por los alimentos procesados.
– Barrera digestiva: La arcilla y la tierra pueden actuar como una barrera física en el tracto digestivo para combatir las náuseas y la diarrea.
– Suplementos minerales: La ingestión de tierra puede proporcionar bacterias y minerales esenciales que faltan en una dieta rica en comida chatarra.
3. Trampas evolutivas
La atracción por estos alimentos no es una cuestión de “elección” sino de biología. Sylvain Lemoine señala que los mismos mecanismos evolutivos que impulsan a los humanos a desear grasas y azúcares ricos en calorías (originalmente diseñados para ayudar a nuestros antepasados a sobrevivir a períodos de escasez) se están activando en los macacos. En un entorno donde la comida chatarra está constantemente disponible, estos impulsos biológicos llevan a los monos a un ciclo de mala nutrición.
La conexión turística
El estudio encontró que la geofagia era más frecuente en áreas con alta densidad turística. Esto sugiere una correlación directa entre la presencia humana y los hábitos digestivos alterados de los macacos. Mientras los turistas continúan ofreciendo bocadillos, los monos se ven obligados a adaptarse a las consecuencias fisiológicas de una dieta para la que nunca evolucionaron.
“Creemos que los macacos empezaron a comer tierra para proteger su sistema digestivo contra la naturaleza alta en energía y baja en fibra de estos bocadillos”, dice Sylvain Lemoine.
Conclusión: Los macacos de Gibraltar están utilizando la geofagia como una solución biológica desesperada para controlar el malestar digestivo causado por una dieta humana de comida chatarra. Esto pone de relieve el impacto profundo, a menudo no intencionado, que el turismo y la disponibilidad de alimentos para humanos pueden tener en la salud de la vida silvestre.




















