Marvin Minsky no se limitó a investigar la inteligencia artificial. Ayudó a sentar las bases para ello. El matemático e informático, que nació en Nueva York en 1927 y murió en Boston en 2016, recibió el máximo honor en su campo, el 1969 A.M. Premio Turing Su trabajo define cómo entendemos las máquinas que imitan la mente humana.
Su camino no fue recto. Después de servir en la Marina de los EE. UU. de 1944 a 1945, Minsky ingresó a la Universidad de Harvard en 1946. Incursionó en física, neurofisiología y psicología, y se graduó con honores en matemáticas en 1950. En 1951, se matriculó en la Universidad de Princeton. Allí construyó el primer simulador de redes neuronales. Allí regresó a la Universidad de Harvard, donde obtuvo un doctorado en matemáticas en 1954 y se convirtió en miembro de la prestigiosa Society of Fellows. Dos años más tarde, en 1955, inventó el microscopio de barrido confocal.
La era del MIT y el proyecto de IA
En 1957, Minsky se trasladó al Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT). Su objetivo es claro. Su objetivo era utilizar computadoras para modelar y comprender la cognición humana. No estaba solo. El profesor de ingeniería eléctrica del MIT, John McCarthy, también está interesado en la inteligencia artificial. McCarthy desarrolló el lenguaje de programación LISP y contribuyó a un sistema de tiempo compartido que permitía a múltiples usuarios interactuar con una única computadora central.
En 1959, Minsky y McCarthy fundaron el Proyecto de Inteligencia Artificial. Esta organización más tarde se convirtió en el Laboratorio de Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial del MIT. Rápidamente se convirtió en uno de los centros de investigación más importantes en este campo emergente. Minsky pasó su carrera en el MIT. En 1974 se convirtió en Profesor Donner de Ciencias y en 1990 se convirtió en Profesor Toshiba de Artes y Ciencias de los Medios.
Definiendo la inteligencia a través de “marcos”
Minsky definió la inteligencia artificial de forma sencilla y directa. Es “la ciencia de hacer que las máquinas hagan lo que los humanos necesitan inteligencia para hacer”. Pero los primeros éxitos fueron reemplazados por complicaciones. Los investigadores buscan capturar el mundo exterior utilizando la sintaxis estricta de los lenguajes de programación.
En 1975, Minsky propuso el concepto de “marco”. Quería determinar la información general que debía programarse en la computadora antes de dar instrucciones específicas. Piense en un sistema que navega por habitaciones conectadas por puertas. Los marcos hacen más que enumerar coordenadas. Articularía el conocimiento de sentido común que posee un niño. Una puerta se abre sobre bisagras. Puede abrirse y cerrarse. Es posible que tengas que girar la perilla antes de empujar o tirar.
Los marcos se convirtieron en un concepto rico para los investigadores. Sin embargo, aplicar esto a situaciones muy complejas ha resultado difícil.
La sociedad de la mente
Minsky publicó The Society of Mind en 1985, basándose en su marco e investigaciones en psicología del desarrollo infantil. Minsky creía que la mente está compuesta de agentes individuales que realizan funciones básicas como el equilibrio, el movimiento y la comparación. Los críticos argumentan que, si bien la idea es fácil de entender para los profanos, tiene poca utilidad práctica para los investigadores de IA.
Su bibliografía incluye Perceptrones: una introducción a la geometría computacional (1969), en coautoría con Seymour Papert, y The Emotion Machine (2006), en la que propuso una teoría de las emociones humanas de orden superior.
Legado y Reconocimiento
Minsky es miembro de la Academia Nacional de Ingeniería y de la Academia Nacional de Ciencias. También es miembro de la Academia Estadounidense de Artes y Ciencias y del Instituto de Ingenieros Eléctricos y Electrónicos.
Su honor va más allá del Premio Turing. Recibió el Premio Japón en 1990 y la Medalla Benjamin Franklin en 2001.
¿Es la inteligencia artificial buena para la sociedad? La respuesta sigue siendo controvertida. Sin embargo, la contribución de Minsky a la comprensión de la inteligencia artificial es innegable. Muestra que construir una mente requiere algo más que código. Requiere un marco para comprender el mundo.


















