Alan Turing: El matemático que inventó la computadora y el test de Turing

9

Alan Turing no sólo estudió matemáticas. Lo rompió. Nacido en Londres el 23 de junio de 1912, se convirtió en una de las figuras más influyentes de la historia moderna. Pero su historia no se trata sólo de código. Se trata de los límites de la lógica. Estudió en Cambridge antes de trasladarse al Instituto de Estudios Avanzados de Princeton. El trabajo que hizo allí lo cambiaría todo.

Cómo Turing demostró que las matemáticas tienen límites

En 1936, publicó un artículo titulado “Sobre números computables”. Suena seco. Fue explosivo. Turing demostró que ningún algoritmo universal puede determinar la verdad en matemáticas. Algunas proposiciones son indecidibles. No sólo desconocido. Indecidible. Lo que significa que nunca podrán resolverse mediante una regla establecida.

Para demostrarlo, inventó la máquina de Turing. Un dispositivo teórico. No existía físicamente. Existía en la lógica. Mostró lo que podía hacer una computadora antes de que existieran. Creía que las máquinas eventualmente podrían pensar. No sólo calcular. Pensar. Indistinguible de los humanos.

El nacimiento de la inteligencia artificial

Esta creencia llevó al test de Turing. Una idea sencilla. Si una máquina puede conversar con un humano sin ser detectada como artificial, ha pasado. Sus artículos sobre este tema son ampliamente reconocidos como la base de la investigación sobre la inteligencia artificial. Incluso ahora, debatimos sus ideas. El campo está sobre sus hombros.

Pero llegó la guerra. Y se necesitaba a Turing.

Rompiendo el código Enigma

Durante la Segunda Guerra Mundial, Turing realizó un valioso trabajo en criptografía. Alemania utilizó el código Enigma para las comunicaciones por radio. Parecía irrompible. No lo fue. Turing jugó un papel importante en su solución. Su trabajo acortó la guerra. Salvó millones de vidas. Sin embargo, recibió poco crédito público en ese momento. El trabajo era secreto.

Un final trágico

Después de la guerra, enseñó en la Universidad de Manchester. Comenzó a trabajar en lo que hoy se conoce como inteligencia artificial. Estaba en la cima de su carrera. Innovador. Innovador. Luego, el 7 de junio de 1954, fue encontrado muerto en su cama en Wilmslow, Cheshire. Envenenado por cianuro. Cerca se encontró una manzana. La conexión sigue siendo especulativa, pero el método era claro.

Su muerte siguió un giro oscuro. Había sido detenido por un acto homosexual. Luego un crimen. Condenado a 12 meses de “terapia” hormonal. Un castigo por quien era. El mundo perdió un genio. No por falta de talento. Pero al prejuicio.

“Sólo podemos ver una corta distancia hacia adelante, pero podemos ver mucho por hacer”.

Todavía miramos esa corta distancia. Todavía hacemos ese trabajo. La pregunta es si estamos aprendiendo de su vida. O simplemente usando sus matemáticas. La respuesta no está clara.

Попередня стаття¿Qué es el idioma Saka y por qué es importante?
Наступна статтяLa historia de Helen Keller: Cómo Anne Sullivan enseñó a leer a una niña ciega y sorda