Durante décadas, el estudio de los cachalotes (Physeter macrocephalus ) ha sido una pesadilla logística para los biólogos marinos. Estas criaturas son maestros de la evasión, capaces de sumergirse entre 1.300 y 4.000 pies de profundidad y migrar hasta 15.000 millas al año. Los métodos de investigación tradicionales, que se basan en colocar etiquetas físicas a las ballenas, están limitados por la corta duración de las baterías, que normalmente duran sólo de uno a tres días. Esta breve ventana ofrece sólo una visión fragmentada de sus vidas, dejando grandes lagunas en nuestra comprensión de sus estructuras sociales y de comunicación.
Una tecnología innovadora tiene como objetivo cerrar estas brechas. El Proyecto CETI (Iniciativa de Traducción de Cetáceos) ha desarrollado un planeador submarino autónomo equipado con IA integrada, diseñado para rastrear las vocalizaciones de los cachalotes en tiempo real sin alterar su comportamiento natural. Detallado en un estudio publicado en Scientific Reports, este sistema representa un importante avance en la biología marina mínimamente invasiva.
El ‘Waymo del Mar’
La principal innovación radica en la capacidad del planeador para pensar y reaccionar de forma independiente bajo el agua. Si bien todos los planeadores submarinos poseen una computadora de navegación estándar para controlar el movimiento, el sistema de CETI cuenta con una computadora secundaria personalizada que actúa como “conductor del asiento trasero”. Desarrollado en colaboración con la empresa francesa de robótica oceánica Alseamar, este procesador a bordo ejecuta algoritmos de detección que identifican instantáneamente los clics y las codas (patrones de sonido distintivos) del cachalote.
“Con el nuevo planeador, ampliamos significativamente las capacidades del ‘conductor del asiento trasero’ al permitir cambios completos de misión (como diferentes planes de buceo)”, explica Roee Diamant, líder de acústica submarina del Proyecto CETI. “Esto permite un control totalmente autónomo del planeador para rastrear ballenas, una novedad en planeadores submarinos, como el Waymo del mundo submarino”.
Esta autonomía es crítica. El planeador utiliza cuatro hidrófonos personalizados para triangular la fuente de las llamadas submarinas. Una vez localizada una ballena, la IA ajusta la trayectoria del vehículo para mantener la proximidad. Cuando el planeador sale a la superficie cada pocas horas, transmite datos vía satélite, recalibra los sensores y recibe parámetros actualizados de la misión antes de volver a sumergirse. Este ciclo permite un seguimiento continuo y a largo plazo que antes era imposible.
Por qué esto es importante: desbloquear el lenguaje de las ballenas
La capacidad de escuchar ballenas individuales durante períodos prolongados abre nuevas vías para la investigación. David Gruber, fundador y presidente del Proyecto CETI, señala que esta tecnología permite a los científicos observar dinámicas sociales complejas, como por ejemplo cómo las crías de ballena aprenden dialectos específicos de cada clan.
Actualmente, el Proyecto CETI realiza trabajo de campo en un área de 12 por 12 millas frente a la costa de Dominica en el Caribe. Aquí, los investigadores ya han presenciado nacimientos y han comenzado a descifrar los “alfabetos” de los cachalotes. Sin embargo, los cachalotes no se limitan a zonas pequeñas. Al ampliar las capacidades de seguimiento más allá de esta única región, los científicos pueden rastrear cómo varían los dialectos en las diferentes cuencas oceánicas y cómo se forman las redes sociales a lo largo de grandes distancias.
Un observador tranquilo
Un desafío importante en biología marina es equilibrar la recopilación de datos con el bienestar animal. Los buques de investigación tradicionales pueden molestar a las ballenas con ruido y presencia física. El enfoque del CETI prioriza la mínima interferencia. El planeador funciona silenciosamente y está programado para ascender y reposicionarse sutilmente una vez que se detectan vocalizaciones, en lugar de perseguir a los animales agresivamente.
“Aquí ampliamos este enfoque mínimamente invasivo utilizando un planeador submarino autoguiado que opera silenciosamente y con menos molestias”, dice Diamant.
Este método se alinea con cambios éticos más amplios en las ciencias marinas, alejándose del etiquetado intrusivo hacia la observación pasiva y remota. Al respetar el espacio de las ballenas, los investigadores pueden recopilar datos más naturalistas sobre el comportamiento y la comunicación.
Conclusión
La integración de la autonomía impulsada por la IA en planeadores submarinos marca un momento crucial para la investigación de los cetáceos. Al permitir el seguimiento no invasivo a largo plazo de los cachalotes, esta tecnología no sólo mejora la calidad de los datos sino que también respeta los comportamientos naturales de los animales. A medida que estos sistemas se vuelven más sofisticados, prometen profundizar nuestra comprensión de las sociedades de ballenas y los intrincados lenguajes que utilizan para navegar en las profundidades del océano.
