La investigación interna de la NASA sobre la misión Boeing Starliner 2024 revela que una serie de fallas, incluidas fallas críticas de liderazgo y toma de decisiones, llevaron al prolongado varado de los astronautas Butch Wilmore y Suni Williams en la Estación Espacial Internacional (ISS). El informe, publicado el jueves, reconoce que si bien existían deficiencias técnicas en la nave espacial Starliner, el problema más importante fue una falla sistémica en la supervisión y la rendición de cuentas.
Contexto de la misión: un programa problemático
El programa Starliner, iniciado en 2010 bajo el Programa de Tripulación Comercial de la NASA, tenía como objetivo proporcionar un medio independiente para transportar astronautas hacia y desde la órbita terrestre baja. Sin embargo, el programa ha estado plagado de problemas desde su inicio. Ambos vuelos de prueba sin tripulación en 2019 y 2022 expusieron deficiencias en el rendimiento de los propulsores de Starliner, pero la NASA procedió con una misión tripulada el 5 de junio de 2024. Esta decisión está ahora bajo intenso escrutinio.
Fallo crítico durante el atraque
Durante el vuelo tripulado, la nave espacial Starliner, llamada Calypso, experimentó un mal funcionamiento en sus propulsores mientras intentaba acoplarse a la ISS. Esto resultó en una pérdida temporal de control sobre el posicionamiento del vehículo en el espacio, un evento descrito por el administrador de la NASA, Jared Isaacman, como que “fácilmente” arriesgó un desastre. Los astronautas finalmente regresaron a la Tierra en marzo de 2025 a bordo de una nave espacial Dragon de SpaceX después de una estancia prolongada en la ISS.
Responsabilidad del liderazgo
La NASA ha clasificado el incidente como un “percance tipo A”, la misma designación dada a los desastres de los transbordadores espaciales Challenger y Columbia, que resultaron en la muerte de 14 astronautas. Isaacman enfatizó que la NASA comparte una responsabilidad significativa por la casi catástrofe.
“Aceptamos el vehículo; lanzamos a la tripulación al espacio. Tomamos decisiones desde el acoplamiento hasta las acciones posteriores a la misión. Una parte considerable de la responsabilidad y la rendición de cuentas recae aquí”.
El informe destaca una falla en la comunicación y la supervisión, y se plantean preocupaciones sobre la transparencia de los datos y la exclusión de personal fuera de Boeing y el Programa de Tripulación Comercial de la NASA. Parte del personal informó que no se priorizó la seguridad de los astronautas como debería haber sido.
Desintegración cultural y problemas de confianza
Isaacman afirmó que el impulso para demostrar la viabilidad de Starliner condujo a una “ruptura de la cultura y creó problemas de confianza”. Los líderes no reconocieron ni abordaron estos problemas, lo que permitió que empeoraran. El informe sugiere que la prolongada dependencia de la NASA de Boeing como contratista privado puede haber contribuido a una supervisión laxa.
El panorama más amplio
El incidente de Starliner subraya los riesgos inherentes de los vuelos espaciales tripulados y la importancia crítica de las pruebas rigurosas, la comunicación transparente y la responsabilidad. El incidente plantea dudas sobre el equilibrio entre impulsar la innovación y priorizar la seguridad de los astronautas, especialmente cuando se depende de contratistas privados. El reconocimiento por parte de la NASA de sus propios fracasos es un paso hacia la prevención de incidentes similares, pero aún está por verse el alcance total de los cambios sistémicos necesarios.
