El costo de las nuevas células cerebrales: por qué los mamíferos pueden haber restringido la neurogénesis para proteger la memoria

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Mientras que la mayoría de los órganos del cuerpo humano operan en un ciclo constante de renovación (reemplazando la piel, la sangre y las células intestinales cada pocos días o meses), el cerebro opera bajo un régimen mucho más estricto. Durante décadas, los científicos se han preguntado por qué los mamíferos, incluidos los humanos, tienen una capacidad tan limitada para desarrollar nuevas neuronas (un proceso llamado neurogénesis ) en comparación con otros animales.

Un nuevo estudio publicado en Current Biology sugiere que la razón puede no ser un fallo biológico, sino una salvaguardia evolutiva. Al estudiar los pájaros cantores, los investigadores han descubierto un posible “lado oscuro” de la neurogénesis: el proceso físico de creación de nuevas células podría en realidad destruir las existentes.

El modelo Songbird: alta rotación, alto impacto

Para comprender cómo funciona la neurogénesis en un cerebro adulto, los investigadores recurrieron a Zebra Finches. A diferencia de los mamíferos, estos pequeños pájaros cantores sufren una neurogénesis generalizada a lo largo de toda su vida.

Benjamin Scott, profesor asistente en la Universidad de Boston y autor principal del estudio, señala una marcada división evolutiva:

“Aves, reptiles, peces: todos tienen una neurogénesis generalizada en todo su cerebro anterior durante toda la vida. Es realmente en los mamíferos donde vemos esto restringido”.

Utilizando microscopía electrónica, Scott y su equipo observaron cómo estas nuevas neuronas navegan por el cerebro. Sus hallazgos cuestionaron suposiciones arraigadas sobre cómo se mueven las células cerebrales:

  • Sin andamios: Los científicos anteriormente creían que las nuevas neuronas seguían “andamios gliales” (guías estructurales preexistentes) para llegar a sus destinos.
  • Túnel agresivo: En lugar de seguir caminos, las nuevas neuronas parecen hacer túneles directamente a través del tejido neural establecido.
  • Rigidez física: A diferencia de la naturaleza “blanda” y flexible de las neuronas maduras, estas nuevas células son más rígidas, lo que las hace más disruptivas a medida que se mueven.

Un equilibrio entre crecimiento y estabilidad

El problema central identificado por el estudio es el desplazamiento espacial. Debido a que el cerebro adulto es una estructura terminada sin espacio para expansión, no se pueden simplemente “agregar” nuevas células al sistema; deben crear espacio.

A medida que estas neuronas nuevas y rígidas atraviesan el cerebro, empujan, deforman y potencialmente rompen las conexiones existentes que conforman la arquitectura del cerebro. Esto conduce a un importante dilema biológico: el mismo proceso destinado a refrescar el cerebro puede en realidad desmantelarlo.

La conexión de la memoria

Este descubrimiento proporciona una explicación convincente de por qué los mamíferos podrían haber evolucionado para limitar la neurogénesis. Si nuevas neuronas están constantemente “remodelando” el cerebro rompiendo viejas conexiones, podrían borrar sin darse cuenta los circuitos neuronales que albergan memorias a largo plazo. Desde este punto de vista, la neurogénesis restringida en humanos no es una limitación, sino un mecanismo de defensa diseñado para preservar la integridad de la información almacenada.

Precaución en comparación

Si bien los hallazgos son innovadores, los neurocientíficos recomiendan precaución al aplicar estos resultados directamente a la biología humana. Eliot Brenowitz, neurobiólogo de la Universidad de Washington que no participó en el estudio, señala que la organización estructural del cerebro anterior de las aves y de los humanos difiere significativamente. Si bien el mecanismo de “tunelización” podría ser similar, el impacto en los circuitos cerebrales complejos puede variar entre especies.


Conclusión
El estudio sugiere que la capacidad limitada para desarrollar nuevas células cerebrales en los mamíferos puede ser una compensación evolutiva, sacrificando la renovación neuronal para proteger la estabilidad de los recuerdos y los circuitos cerebrales existentes.