Un equipo de científicos rumanos ha extraído y analizado una cepa bacteriana de 5.000 años de antigüedad de una cueva de hielo subterránea, revelando un sorprendente nivel de resistencia a los antibióticos y potencial para nuevas soluciones biotecnológicas. El descubrimiento, detallado en la revista Frontiers in Microbiology, subraya el papel fundamental de la investigación ambiental para abordar la crisis global de resistencia a los antibióticos.
El descubrimiento de la cueva de hielo: una profunda congelación de la historia genética
La cepa bacteriana, denominada Psychrobacter SC65A.3, se recuperó de un núcleo de hielo de 82 pies perforado en la cueva de hielo de Scărişoara en Rumania. Este núcleo representa más de 13.000 años de hielo acumulado, lo que lo convierte en un archivo único de vida microbiana pasada. Los investigadores extrajeron fragmentos en condiciones estériles para evitar la contaminación y secuenciaron el genoma para comprender sus mecanismos de resistencia.
El estudio encontró que Psychrobacter SC65A.3 porta más de 100 genes relacionados con la resistencia a los antibióticos, aunque existía mucho antes de que se introdujeran los antibióticos modernos. Esto sugiere que la resistencia evolucionó naturalmente en el medio ambiente y que los microbios antiguos pueden actuar como reservorios de estos genes.
Por qué esto es importante: la creciente amenaza de las superbacterias
La resistencia a los antibióticos es una crisis de salud pública cada vez mayor. La Organización Mundial de la Salud estima que causó más de 1,27 millones de muertes en todo el mundo en 2019. A medida que las bacterias evolucionan para evadir el tratamiento, las infecciones se vuelven más difíciles de curar y las intervenciones médicas se vuelven menos efectivas. Por lo tanto, identificar nuevas fuentes de antibióticos o estrategias para combatir la resistencia es una prioridad absoluta para los científicos y los responsables de la formulación de políticas.
Las habilidades únicas de la cepa: resistencia e inhibición
La cepa Psychrobacter SC65A.3 exhibe resistencia a diez antibióticos de uso común, incluidos rifampicina, vancomicina y ciprofloxacina, medicamentos utilizados para tratar infecciones graves como tuberculosis, infecciones urinarias e infecciones de la piel.
En particular, la cepa también muestra la capacidad de inhibir el crecimiento de varias “superbacterias” resistentes a los antibióticos. Esto significa que las bacterias antiguas producen compuestos que pueden matar o suprimir el crecimiento de patógenos modernos y peligrosos.
El potencial genético: enzimas y compuestos sin explotar
El genoma de Psychrobacter SC65A.3 contiene casi 600 genes con funciones desconocidas y 11 genes que pueden matar o detener el crecimiento de otras bacterias, hongos y virus. Esto sugiere que la cepa tiene un potencial biotecnológico sin explotar para nuevos antibióticos, enzimas industriales y tratamientos para otras enfermedades.
Riesgos y recompensas: manejo de microbios antiguos
La liberación de microbios antiguos en entornos modernos plantea el riesgo de propagar genes de resistencia a los antibióticos. Sin embargo, los beneficios potenciales de estudiar estas cepas (incluido el descubrimiento de nuevos compuestos para combatir la resistencia) superan los riesgos, siempre que los investigadores sigan estrictos protocolos de seguridad.
“Estas bacterias antiguas son esenciales para la ciencia y la medicina”, dijo la coautora del estudio, la Dra. Cristina Purcarea, “pero el manejo cuidadoso y las medidas de seguridad en el laboratorio son esenciales para mitigar el riesgo de propagación incontrolada”.
En conclusión, el descubrimiento de Psychrobacter SC65A.3 destaca el potencial sin explotar de los entornos extremos para revelar soluciones a los desafíos médicos modernos. Al estudiar microbios antiguos, los científicos pueden descubrir nuevas estrategias para combatir la resistencia a los antibióticos y, en última instancia, proteger la salud pública contra la creciente amenaza de las superbacterias.
