La temporada de gripe alcanza su punto máximo en tres décadas a medida que cambian las directrices sobre vacunación

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EE.UU. Las visitas al médico por enfermedades similares a la gripe han aumentado a los niveles más altos registrados en casi 30 años, según datos publicados por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). El aumento se produce en medio de un cambio en las recomendaciones de vacunación para niños de los CDC, lo que genera preocupaciones sobre la salud pública.

Actividad récord sobre la gripe

Los CDC informaron que más del 8% de todas las visitas médicas durante la semana que terminó el 27 de diciembre fueron por enfermedades respiratorias, el porcentaje más alto desde que la agencia comenzó a rastrear esta métrica en 1997. La gripe de esta temporada ya ha provocado más de 120.000 hospitalizaciones y 5.000 muertes, incluidos nueve niños. La situación es particularmente grave ya que 45 estados están experimentando niveles altos o muy altos de actividad de influenza. El impacto total de los viajes posteriores a las vacaciones en estas cifras aún no se refleja en los datos más recientes, lo que significa que las tasas podrían aumentar aún más.

Variante emergente y eficacia de la vacuna

Se cree que una nueva variante de la cepa de influenza A H3N2, llamada subclado K, contribuye al aumento de las tasas de infección. Esta variante porta mutaciones que pueden reducir la eficacia de la vacuna contra la gripe de este año, aunque los expertos enfatizan que la vacuna aún brinda una protección significativa contra enfermedades graves y la muerte.

Cambio en las recomendaciones de vacunación

Los CDC actualizaron recientemente sus pautas de vacunación para niños y ahora recomiendan a los padres que discuten las vacunas contra la gripe con su proveedor de atención médica en lugar de recomendar vacunas anuales de rutina para todos. Este cambio ha generado críticas de expertos en salud que temen que reduzca las tasas de vacunación y ponga a los niños en riesgo. La decisión se produce cuando Estados Unidos enfrenta una de las peores temporadas de gripe en décadas.

Esta confluencia de factores (un brote grave, una variante potencialmente resistente a la vacuna y una orientación modificada de los funcionarios de salud pública) crea una situación preocupante que justifica una estrecha vigilancia y medidas proactivas para proteger a las poblaciones vulnerables.