El terror microscópico: ¿Qué pasa si te golpea un agujero negro primordial?

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Si bien la mayoría de la gente teme a los asteroides masivos o a los desastres naturales repentinos, existe una amenaza mucho más exótica (y teóricamente mucho más letal) acechando en el cosmos: los Agujeros Negros Primordiales (PBH).

La investigación científica reciente ha ido más allá de la “espaguetificación” de caer en agujeros negros masivos para examinar un escenario mucho más específico, aunque muy improbable: ¿qué sucede cuando un agujero negro subatómico con la masa de un asteroide atraviesa un cuerpo humano a velocidades increíbles?

¿Qué son los agujeros negros primordiales?

A diferencia de los agujeros negros supermasivos que se encuentran en los centros de las galaxias, los agujeros negros primordiales son restos teóricos de los albores del universo. Se cree que se formaron inmediatamente después del Big Bang, cuando densidades y presiones extremas comprimieron la materia en volúmenes diminutos e increíblemente densos.

Hay dos factores críticos que debemos comprender acerca de estos objetos:
Masa versus tamaño: Un PBH con la masa de un asteroide pequeño (aproximadamente 100 mil millones de toneladas métricas) sería más pequeño que un solo átomo de hidrógeno.
Evaporación: Debido a la radiación de Hawking, los agujeros negros muy pequeños pierden masa con el tiempo. Cualquier PBH menor que mil millones de toneladas métricas ya se habría evaporado en la nada. Por lo tanto, cualquier PBH superviviente sería relativamente “pesado” según los estándares subatómicos.

El Impacto: Una Bala Cósmica

Si un PBH con una masa de 100 mil millones de toneladas métricas golpeara la Tierra, no se “tragaría” el planeta. Debido a que la gravedad se debilita rápidamente con la distancia, la influencia del agujero negro sólo es extrema a distancias extremadamente cercanas.

Viajando a aproximadamente un millón de kilómetros por hora, un objeto así atravesaría la Tierra en menos de un minuto. En lugar de ser un evento que acabe con el mundo, su paso crearía una onda de choque sísmica similar a un terremoto de magnitud 4,0: perceptible, pero no catastrófica.

El elemento humano

Un estudio reciente publicado en el International Journal of Modern Physics D exploró los efectos específicos del paso de un PBH a través del cuerpo humano. Utilizando modelos físicos similares a los utilizados para impactos de balas de alta velocidad, los investigadores llegaron a varias conclusiones sorprendentes:

  1. La onda de choque: Un PBH con una masa de al menos 100 mil millones de toneladas entregaría suficiente energía a través de una onda de choque para causar lesiones “significativas” a un ser humano.
  2. Fuerzas de marea: Si bien los agujeros negros son famosos por sus “fuerzas de marea” (la diferencia de gravedad entre la cabeza y los pies que estira los objetos), el tiempo de tránsito a través de un cuerpo humano sería aproximadamente un microsegundo. Esto es demasiado rápido para que las fuerzas de marea destrocen órganos o células; Se necesitaría una masa 100 veces mayor para causar tal destrucción biológica.
  3. El efecto “túnel”: Debido a que el agujero negro es de tamaño subatómico y se mueve tan rápido, probablemente solo interactuaría con una pequeña cantidad de átomos, dejando un canal microscópico, casi invisible, a través del cuerpo.

Por qué esto es importante para la ciencia

Si bien la idea de que una “bala cósmica” te atraviese es aterradora, tiene un propósito mucho más amplio en astrofísica. Actualmente, los científicos están investigando si los PBH podrían explicar la Materia Oscura, la misteriosa sustancia que constituye la gran mayoría de la masa del universo pero que permanece invisible para nuestros telescopios.

Al calcular el “daño” potencial o la frecuencia de estos encuentros, los investigadores pueden establecer límites superiores sobre la cantidad de materia oscura que podrían estar compuestas por estos pequeños agujeros negros.

El veredicto: ¿Deberías tener miedo?

En resumen: No.

La probabilidad matemática de ser alcanzado por un PBH es tan infinitamente baja que efectivamente es cero. Incluso si los PBH existieran en altas concentraciones, la frecuencia estimada de que un agujero negro de 100 mil millones de toneladas golpee la Tierra es una vez cada mil millones de años. Para un ser humano individual, las probabilidades son aproximadamente equivalentes a ganar la lotería y al mismo tiempo ser alcanzado por un rayo durante el ataque de un tiburón.

Conclusión: Si bien el impacto de un agujero negro primordial sería un evento violento y de alta energía impulsado por ondas de choque en lugar de extensiones de marea, la rareza astronómica de tal encuentro significa que sigue siendo una curiosidad teórica fascinante en lugar de una amenaza práctica.