Los riesgos de dragado del río de Carolina del Norte desencadenan ‘Forever Chemicals’

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Los riesgos de dragado del río de Carolina del Norte desencadenan ‘Forever Chemicals’

Un proyecto de dragado de 1.300 millones de dólares propuesto por el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de EE. UU. en el río Cape Fear en Carolina del Norte ha generado controversia debido a la preocupación sobre la posible liberación de “químicos permanentes” dañinos (PFAS) en el ecosistema. Si bien está diseñado para profundizar el canal del río para barcos más grandes, los críticos argumentan que el proyecto podría alterar los sedimentos contaminados, empeorar la contaminación existente y dañar a las comunidades locales.

El problema de las PFAS en Cape Fear

La cuenca del río Cape Fear ha estado lidiando con la contaminación por PFAS durante años, proveniente de descargas industriales, en particular de Chemours, una filial de DuPont. Estas sustancias, conocidas por su persistencia en el medio ambiente y sus posibles efectos sobre la salud, ya han impactado el agua potable, la vida silvestre (incluidos los caimanes analizados por Riverkeepers locales) y las comunidades locales. La región sirve como punto focal para la investigación y la regulación en torno a estos químicos peligrosos.

El dragado como catalizador de la contaminación

El plan del Cuerpo de Ejército implica excavar 35 millones de yardas cúbicas de tierra y arena para profundizar el lecho del río y dar cabida a barcos post-Panamax más grandes. Los opositores argumentan que este proceso podría alterar los sedimentos cargados de PFAS, liberándolos en la columna de agua y propagando aún más la contaminación. El aumento de la salinidad de los canales más profundos también podría movilizar las PFAS, haciéndolas más biodisponibles y planteando un mayor riesgo de exposición. El proyecto se ha detenido temporalmente en medio de crecientes preocupaciones a nivel comunitario y estatal.

Compensaciones económicas versus ambientales

La autoridad portuaria defiende el dragado como crucial para la competitividad económica, citando la necesidad de igualar puertos más profundos en estados vecinos como Carolina del Sur y Georgia. Sin estas mejoras, los costos de envío podrían aumentar, impactando la economía marítima de $14.8 mil millones de Carolina del Norte. Sin embargo, los críticos señalan que las comunidades minoritarias y de bajos ingresos que dependen del río para la pesca de subsistencia podrían ser las más afectadas por una mayor exposición a las PFAS.

Brechas regulatorias y pruebas de PFAS

La falta de pruebas obligatorias de sedimentos con PFAS por parte del Cuerpo es un importante punto de discordia. Los defensores del medio ambiente y los científicos sostienen que, dada la historia de la región, las pruebas deberían ser un requisito previo para cualquier actividad de dragado. Otros estados, como Michigan, han comenzado a implementar pruebas de sedimentos con PFAS para proyectos de dragado, pero las regulaciones federales siguen siendo limitadas y cubren sólo una fracción de los 15.000 químicos PFAS estimados.

El panorama más amplio: prácticas de dragado a nivel nacional

El caso Cape Fear pone de relieve un punto ciego regulatorio más amplio en las operaciones de dragado nacional del Cuerpo del Ejército. La agencia mueve aproximadamente 240 millones de yardas cúbicas de material anualmente con un presupuesto de $1.8 mil millones, sin embargo, las consideraciones sobre PFAS están en gran medida ausentes de su misión de mantener vías navegables y puertos. Esta omisión plantea dudas sobre las consecuencias ambientales y de salud pública a largo plazo de los proyectos de dragado a gran escala.

La situación que se está desarrollando en el río Cape Fear subraya la necesidad urgente de pruebas y regulaciones integrales de PFAS en las operaciones de dragado. Sin él, la búsqueda de la eficiencia económica corre el riesgo de exacerbar una crisis ambiental y de salud pública que ya es grave.