Florida es famosa por sus playas y humedales, pero escondidas dentro de su paisaje se encuentran antiguas formaciones geológicas llamadas crestas. Estas áreas elevadas, que alguna vez fueron islas durante los niveles más altos del mar hace millones de años, fomentaron la evolución de especies aisladas que no se encuentran en ningún otro lugar. La cresta del lago Wales, en el centro de Florida, es un excelente ejemplo y alberga al Floridobolus penneri, uno de los milpiés más grandes de América del Norte.
Una especie única en aislamiento
Este raro artrópodo, exclusivo de Florida, puede crecer hasta cuatro pulgadas de largo y cuenta con más de 100 patas. El milpiés de los matorrales de Florida vive principalmente bajo tierra y emerge por la noche. Su existencia resalta la importancia de los ecosistemas fragmentados donde las especies evolucionan de forma aislada, creando bolsas de biodiversidad que son altamente vulnerables a la alteración.
Desafíos reproductivos y redescubrimiento
Los investigadores han descubierto que esta especie es difícil de criar en cautiverio. La estudiante de posgrado Anne Sawl de la Universidad del Sur de Florida en San Petersburgo solo logró el éxito cuando proporcionó un entorno natural: una piscina para niños con plantas nativas de la cresta. Este descubrimiento subraya lo poco que se sabe sobre estas criaturas, especialmente teniendo en cuenta que no habían sido estudiadas científicamente en casi dos décadas.
Hábitat amenazado y papel ecológico
El milpiés de los matorrales de Florida enfrenta una importante amenaza por la pérdida de su hábitat. Se estima que la actividad humana ya ha destruido aproximadamente el 85% del entorno natural original de Lake Wales Ridge. A pesar de que se los pasa por alto, estos milpiés son fundamentales para el reciclaje de nutrientes. Su proceso digestivo descompone la materia vegetal en nutrientes esenciales, convirtiendo efectivamente sus desechos en fertilizante.
Preferencias dietéticas inesperadas
Estudios recientes de Sawl han revelado que los milpiés pueden preferir hongos y setas a ciertos materiales vegetales que antes se suponía. Esta inesperada preferencia dietética pone de relieve lo poco que sabemos todavía sobre su comportamiento y su impacto ecológico.
“Puede que los milpiés no sean glamorosos, pero son campeones ecológicos en estos hábitats frágiles”, señala Deby Cassill, asesora de Sawl en la Universidad del Sur de Florida.
El estudio continuo de esta especie es crucial, ya que su supervivencia depende de la comprensión y protección de su hábitat único y aislado. El redescubrimiento y la investigación en curso sobre el milpiés de los matorrales de Florida subraya la importancia de preservar estos ecosistemas pasados por alto antes de que desaparezcan.




















