Una nueva investigación sugiere que los peces pueden darse cuenta cuando los humanos los miran, y no les gusta. Un estudio publicado en Royal Society Open Science proporciona evidencia de que los peces pueden poseer una forma de “atribución de atención”, la capacidad de reconocer dónde está enfocado otro individuo. Esto significa que no sólo sienten la presencia, sino que entienden hacia dónde se dirige la atención.
Comprender la atribución de atención
La capacidad de percibir aquello a lo que otro ser está prestando atención está bien documentada en primates, aves y animales domésticos. La nueva investigación tuvo como objetivo determinar si los peces poseen esta misma habilidad. Shun Satoh, autor principal del estudio de la Universidad de Kyoto, explica que la clave es distinguir entre simplemente ser observado y estar concentrado.
El experimento: cíclidos emperador en el lago Tanganica
Los investigadores estudiaron los cíclidos emperador (Boulengerochromis microlepis ) en el lago Tanganica, África. Esta especie fue elegida por su comportamiento relativamente neutral hacia los humanos, lo que reduce la posibilidad de resultados confusos debido al miedo o la agresión. Los buzos utilizaron cámaras submarinas para registrar cómo reaccionaban los peces padres cuando un buzo miraba sus huevos o crías, miraba hacia otro lado o miraba directamente al pez padre. También probaron la reacción cuando el buzo les daba la espalda por completo.
Los resultados: la agresión aumenta con la mirada directa
Los hallazgos fueron claros: los cíclidos padres exhibieron un comportamiento más agresivo hacia los buceadores cuando el buzo miraba fijamente a las crías o al pez padre. Esto sugiere que no solo estaban reaccionando a la presencia humana, sino específicamente a la dirección de la atención. Los peces no fueron simplemente alarmados por alguien cercano, sino por ser observados.
Qué significa esto para la cognición de los peces
Si bien es preliminar, el estudio sugiere que los peces no solo responden de manera refleja a señales visuales. Gabrielle Davidson, ecologista conductual de la Universidad de East Anglia, que no participó en el estudio, señala que los animales suelen ser sensibles a estímulos similares a los ojos, pero esto va más allá. Los peces parecen seguir hacia dónde mira el buceador.
La capacidad de detectar la dirección de la atención podría estar muy extendida entre las especies de peces, pero se necesita más investigación. Aún no está claro si los peces responden a la mirada misma o a otras señales asociadas con ella.
“Uno de los mayores desafíos es saber qué hay dentro de la mente de otros animales”, dice Davidson. “Este tipo de condiciones y experimentos adicionales pueden llevarnos un paso adelante para revelar la comprensión interna de estos animales”.
El estudio marca un paso hacia la comprensión de la complejidad cognitiva de los peces, desafiando la noción de que sólo los animales de orden superior poseen una conciencia sofisticada. Plantea preguntas sobre qué tan extendida está esta habilidad en el reino animal y qué significa para comprender el comportamiento y la inteligencia de los animales.
