El verdadero desafío de encontrar vida extraterrestre: más allá de Emma Stone

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La nueva película Bugonia plantea una pregunta de humor negro: ¿y si un extraterrestre caminara entre nosotros, indistinguible de un humano, tal vez incluso pareciendo una celebridad? Si bien es ficticia, la premisa resalta un problema muy real que enfrentan los científicos en la búsqueda de vida extraterrestre: ¿cómo sabemos cuándo la hemos encontrado?

La definición de vida es más oscura de lo que piensas

Identificar vida extraterrestre no es tan simple como detectar algo que parece “vivo”. Nuestra comprensión actual de la vida está completamente centrada en la Tierra. Lo definimos basándonos en el ADN, las células y las moléculas orgánicas, criterios que pueden no aplicarse en otras partes del universo. La astrobióloga Sara Walker de la Universidad Estatal de Arizona señala que carecemos de un marco teórico claro para identificar la vida más allá de nuestro planeta.

La cuestión central es que la vida extraterrestre podría funcionar según principios completamente diferentes. Podría basarse en la química no orgánica o existir en formas irreconocibles para nosotros. Los científicos están explorando conceptos como la “teoría del ensamblaje”, que se centra en identificar sistemas complejos con orígenes rastreables que han alterado de manera demostrable su entorno, un sello distintivo de las entidades vivientes.

El comodín de la evolución

Incluso si la vida extraterrestre se parece a la vida terrestre, su camino evolutivo será radicalmente diferente. Mike Wong, astrobiólogo del Instituto Carnegie, enfatiza que los organismos extraterrestres serán moldeados por presiones planetarias únicas. Una órbita ligeramente diferente, una mayor frecuencia de impactos de asteroides o incluso variaciones sutiles en la composición atmosférica podrían conducir a una evolución drásticamente divergente.

Como bromea Wong, “sería muy poco probable que los extraterrestres se parecieran a Emma Stone”. La cuestión es que la inmensidad de posibles formas de vida excede con creces nuestra imaginación, limitada como está por la única biosfera que conocemos: la Tierra.

La huella genética de la vida

Si un extraterrestre pareciera humano, una simple prueba genética probablemente revelaría su verdadera naturaleza. Toda la vida en la Tierra comparte un ancestro común (LUCA), que incorpora rasgos genéticos universales en cada organismo. La vida extraterrestre, originada en otros lugares, carecería de esta base genética compartida. Sus componentes químicos y genéticos serían fundamentalmente diferentes.

Por qué esto importa ahora

La cuestión de cómo identificar vida extraterrestre no es sólo académica. Es un reflejo de nuestras ansiedades por lo desconocido y la tendencia humana a proyectar nuestros miedos en “el otro”. Como observa Nathalie Cabrol, del Instituto SETI, el escenario de Bugonia aprovecha las ansiedades sociales: “¿Por qué empezaría a mirar a alguien y le diría: ‘Eres un extraterrestre?’

En última instancia, la búsqueda de vida extraterrestre nos obliga a confrontar nuestras propias definiciones de lo que significa estar vivo y a reconocer que el universo puede albergar formas de existencia mucho más extrañas y extraterrestres de las que podemos imaginar actualmente.