La próxima vez que llegue una tormenta de nieve, no maldigas simplemente la nieve; Considere las extrañas matemáticas detrás de por qué alguien se molesta en palear. Un escenario aparentemente simple (dos autos atrapados en un ventisquero, cada uno con una pala) revela una pregunta sorprendentemente compleja sobre la cooperación humana. No se trata sólo de despejar las carreteras; se trata de comprender por qué trabajamos juntos cuando el puro interés propio sugiere que no deberíamos hacerlo.
El dilema del prisionero en la nieve
El meollo de la cuestión surge de una variación del clásico dilema del prisionero de la teoría de juegos. Dos individuos se enfrentan a una elección: cooperar para beneficio mutuo o traicionar al otro para beneficio personal. Si ambos cooperan, el resultado es un éxito moderado para ambos. Si uno traiciona mientras el otro coopera, el traidor gana a lo grande. Pero si ambos traicionan, todos pierden.
El problema del ventisquero aplica esto a un escenario del mundo real: dos conductores, cada uno de ellos capaz de salir de un ventisquero con una pala. El resultado más egoísta es convencer al otro conductor de que haga todo el trabajo mientras usted recoge las recompensas. La siguiente mejor opción es palear ambos juntos. Pero incluso si tu vecino se niega a cooperar, es mejor que palees tú mismo: al menos llegarás a tu destino.
Por qué seguimos trabajando juntos
A pesar de esta lógica, los humanos cooperan mucho más de lo que predice la teoría de juegos. Los experimentos muestran que el escenario de la nieve acumulada genera más cooperación que el dilema del prisionero, lo que sugiere que es un mejor modelo para las interacciones en el mundo real. ¿Por qué? A diferencia del dilema del prisionero, donde la traición tiene un impacto mínimo en el traidor, en la nieve acumulada, negarse a ayudar también obstaculiza su propio progreso.
Esto hace que la cooperación sea más atractiva. Los estudios sugieren que observar a otros cooperar (“cooperación pobre-defecto-rico”) fomenta la reciprocidad. Si tus vecinos están paleando, es más probable que te unas. Esto no es altruismo; es un movimiento calculado para beneficio mutuo.
El panorama más amplio
El problema de la nieve acumulada pone de relieve una paradoja fundamental: la selección natural favorece el egoísmo, pero la cooperación es omnipresente en el reino animal y en la sociedad humana. Comprender cómo los individuos egoístas crean sociedades funcionales es un objetivo clave en la biología evolutiva y la economía del comportamiento. Modelos simples como este ayudan a los científicos a explorar este rompecabezas usando las matemáticas, ofreciendo información sobre por qué colaboramos incluso cuando no es estrictamente racional.
La cooperación no es sólo una elección moral; es pragmático. En la nieve, como en muchos aspectos de la vida, ayudar a los demás a menudo significa ayudarse a uno mismo.
La próxima vez que te encuentres saliendo de una tormenta de nieve, recuerda: no se trata sólo de la nieve. Se trata de las fuerzas invisibles que nos mantienen trabajando juntos, incluso cuando preferiríamos no hacerlo.





















