Los investigadores han desenterrado lo que se cree que es el registro más antiguo conocido de una ballena, capturado en 1949 frente a la costa de las Bermudas por el Instituto Oceanográfico Woods Hole (WHOI). La grabación, realizada utilizando tecnología acústica submarina temprana, preserva los inquietantes sonidos de una ballena jorobada (Megaptera novaeangliae ) en un momento crítico de su historia.
El descubrimiento y su significado
La grabación se realizó inicialmente en un disco de plástico delgado utilizando una máquina que normalmente se encuentra en las oficinas, ahora archivada por WHOI en Massachusetts. Su redescubrimiento casi ocho décadas después ofrece una oportunidad única para que los científicos estudien cómo han evolucionado los sonidos de las ballenas y, lo que es más importante, cómo la actividad humana ha alterado el paisaje sonoro natural del océano.
Como explica la bioacústica marina Laela Sayigh: “Los datos de este período simplemente no existen en la mayoría de los casos… Esta grabación puede proporcionar información sobre cómo los sonidos de las ballenas jorobadas han cambiado con el tiempo”.
Una ballena en crisis
La grabación de 1949 se remonta a una época en la que las poblaciones de ballenas jorobadas en el Atlántico Norte estaban colapsando debido a la desenfrenada caza comercial de ballenas. En 1955, la especie se había reducido a aproximadamente menos de 1.000 individuos. Hoy en día, a pesar de una recuperación notable (con números ahora al menos 20 a 25 veces mayores), las ballenas todavía enfrentan amenazas de perturbaciones modernas.
Las amenazas modernas y el paisaje sonoro
La grabación sirve como un conmovedor recordatorio de que, si bien la caza de ballenas ahora está en gran medida controlada, el paisaje sonoro del océano está bajo una presión constante debido al transporte marítimo, la contaminación del agua y la contaminación acústica. Este ruido interfiere con la comunicación de las ballenas, lo que potencialmente altera los patrones de apareamiento, alimentación y migración. La capacidad de las ballenas de “hablar” entre sí a través de sus cantos es vital para la supervivencia.
El redescubrimiento de esta grabación no es solo una curiosidad de archivo, sino una base crucial para comprender cómo ha cambiado el océano y cómo debemos actuar para proteger su futuro.
El pasado conservado en este disco es una advertencia: incluso cuando las especies se recuperan, surgen nuevas amenazas que exigen esfuerzos continuos de seguimiento y conservación.





















