Impulsando la victoria: cómo comen los atletas olímpicos para ganar

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Impulsando la victoria: cómo comen los atletas olímpicos para ganar

La búsqueda de la excelencia atlética en los Juegos Olímpicos de Invierno no se trata sólo de entrenar; se trata fundamentalmente de alimentar al cuerpo para lograr el máximo rendimiento. Si bien los titulares a menudo se centran en los antojos y los caprichos posteriores al evento, el principio básico para los atletas de invierno de élite es engañosamente simple: comer lo suficiente.

La ciencia del desempeño sostenido

Competir en eventos como el esquí, el curling o el biatlón exige una resistencia física y mental extrema. Los atletas enfrentan condiciones brutales (temperaturas gélidas, altitud, luz solar limitada y esfuerzo físico agotador) mientras necesitan consumir calorías adecuadas. Los dietistas que trabajan con equipos olímpicos descubren constantemente que los atletas subestiman sus necesidades energéticas, en lugar de excederse.

“La gente suele pensar que los atletas necesitan dietas restrictivas”, explica Rebecca Hall, dietista que ha trabajado con los equipos olímpicos de invierno de Canadá y Australia. “La realidad es que muchos atletas de invierno simplemente no comen lo suficiente para mantener sus niveles de actividad”.

Calorías: El factor no negociable

La ciencia de la nutrición, las preferencias personales y la pura necesidad convergen en un punto crucial: la ingesta calórica. Los requisitos exactos varían según el deporte y el metabolismo individual, pero el mensaje general es claro. Los carbohidratos son los reyes. Eventos como el esquí de fondo pueden quemar más de 7.000 calorías, lo que requiere un consumo masivo de carbohidratos: hasta 840 gramos diarios para un atleta de 70 kg (aproximadamente 17 bagels simples).

El cuerpo convierte los carbohidratos en glucosa, que se almacena como glucógeno en los músculos y el hígado, que es la fuente de energía preferida. El agotamiento conduce al “bonk”: una pérdida catastrófica de función en la que los músculos fallan e incluso la función cognitiva básica se deteriora. Para evitar esto, es necesario alimentarse constantemente, a través de geles, plátanos o incluso dulces, durante los eventos.

Más allá de los carbohidratos: las proteínas y las grasas desempeñan su papel

Si bien dominan los carbohidratos, las proteínas son vitales para la reparación y el crecimiento muscular. Los atletas de alto rendimiento suelen consumir entre 1,2 y 2 gramos de proteína por kilogramo de peso corporal al día. Los deportes explosivos pueden priorizar más las proteínas, ya que los músculos necesitan una recuperación rápida.

Las grasas también importan; Proporcionan saciedad sostenida, ayudan a la absorción de micronutrientes y hacen que los alimentos sean más sabrosos, lo que garantiza que los atletas coman lo suficiente.

Micronutrientes: los potenciadores silenciosos del rendimiento

Más allá de los macronutrientes, los micronutrientes son fundamentales. La vitamina D, a menudo deficiente debido a la exposición limitada al sol durante el entrenamiento invernal, favorece la salud ósea y la inmunidad. El hierro es esencial para el transporte de oxígeno, especialmente en altitudes elevadas. Los atletas, especialmente las mujeres que menstrúan y quienes practican deportes de alto impacto, deben controlar los niveles de hierro para prevenir una deficiencia.

La cafeína también sirve como potenciador del rendimiento físico y cognitivo, mejorando el estado de alerta y reduciendo la fatiga.

El elemento humano: prevalecen las necesidades individuales

A pesar de las directrices científicas, cada deportista es único. Las preferencias individuales, los antecedentes culturales y las sensibilidades instintivas influyen. Los dietistas enfatizan la creación de un ambiente donde los atletas tomen fácilmente las decisiones óptimas. Hall recomienda adaptar las comidas a sabores familiares, como agregar canela a la avena, y evitar alimentos nuevos cercanos a la competencia para minimizar el malestar digestivo.

En última instancia, la dieta olímpica más eficaz no se trata de restricciones, sino de garantizar que los atletas tengan el combustible que necesitan para rendir al máximo.