Investigaciones recientes sugieren que los neandertales no sólo eran hábiles fabricantes de herramientas, sino que también practicaban una medicina rudimentaria, utilizando alquitrán de abedul como un potente agente antibacteriano. Los hallazgos, publicados en PLOS One, desafían suposiciones más antiguas sobre las capacidades de los neandertales y resaltan la sofisticación de sus estrategias de supervivencia.
La evidencia: el poder antibacteriano del alquitrán de abedul
Las excavaciones arqueológicas descubren constantemente alquitrán de abedul en yacimientos neandertales, lo que lleva a los investigadores a cuestionar su propósito más allá de la fabricación de herramientas. Las comunidades indígenas del norte de Europa y Canadá llevan mucho tiempo utilizando alquitrán de abedul para tratar las heridas, una práctica ahora validada por la experimentación moderna.
El equipo de estudio recreó los métodos de extracción de la era neandertal: destilar alquitrán de corteza de abedul en pozos de arcilla y condensarlo en superficies de piedra, un proceso descrito por los autores como una “experiencia sensorial desordenada”. Las pruebas de laboratorio revelaron que todas las muestras de alquitrán inhibieron eficazmente el crecimiento de la bacteria Staphylococcus, una causa común de infecciones en las heridas. Esto demuestra el uso práctico del material como antibiótico temprano.
Por qué esto es importante: uniendo el conocimiento antiguo y la medicina moderna
El descubrimiento refuerza la idea de que los neandertales cuidaban a los enfermos y heridos dentro de sus comunidades. También valida las prácticas medicinales tradicionales indígenas, demostrando la eficacia de remedios probados a lo largo del tiempo. En una era de creciente resistencia a los antibióticos, comprender cómo nuestros antepasados combatieron las infecciones es más crucial que nunca.
“Este estudio de ‘paleofarmacología’ puede contribuir al redescubrimiento de remedios antibióticos mientras nos enfrentamos a una crisis de resistencia a los antimicrobianos cada vez más apremiante.”
El equipo de investigación señala que un mayor estudio de compuestos naturales como el alquitrán de abedul podría conducir a nuevos avances en la medicina moderna. Al combinar la arqueología experimental con la etnofarmacología (el estudio de las medicinas tradicionales), los científicos pueden desbloquear conocimientos perdidos con importantes beneficios contemporáneos.
En esencia, el uso de alquitrán de abedul por parte de los neandertales demuestra un nivel de ingenio y conocimiento médico previamente subestimado. Esta investigación subraya la importancia de estudiar las prácticas antiguas para abordar los desafíos modernos, particularmente porque la resistencia a los antibióticos amenaza la salud global.




















