Los enjambres de langostas representan una amenaza importante para la agricultura mundial y causan miles de millones de dólares en daños anuales. Si bien los métodos de control tradicionales se basan en insecticidas químicos y biopesticidas, un estudio reciente revela una solución sorprendentemente simple: enriquecer el suelo con nitrógeno para hacer que los cultivos sean menos apetecibles para las langostas. Este enfoque podría ofrecer una alternativa sostenible a las prácticas actuales de manejo de plagas, particularmente ahora que el cambio climático exacerba los brotes de langostas.
El problema de las langostas: una amenaza creciente
Las plagas de langostas son una crisis recurrente en las comunidades agrícolas de todo el mundo. Los enjambres densos pueden devastar la vegetación en vastas áreas. En el oeste de Estados Unidos, sólo los pastizales ganaderos sufren pérdidas estimadas en 1.200 millones de dólares cada año. Controlar los brotes en el Cuerno de África, la Península Arábiga y el suroeste de Asia ha costado más de 300 millones de dólares en los últimos años. El problema está aumentando a medida que el cambio climático crea condiciones más cálidas y húmedas que amplían las zonas adecuadas para la reproducción de las langostas.
La cuestión central es simple: las langostas necesitan proteínas para alimentar su comportamiento de enjambre, pero prefieren dietas altas en carbohidratos para acumular reservas de grasa para la migración. Esto crea una debilidad dietética que los científicos ahora están explotando.
Enriquecimiento de nitrógeno: un truco dietético para el control de plagas
Investigadores de la Universidad Gaston Berger en Senegal, en colaboración con la Universidad Estatal de Arizona (ASU) y agricultores locales, descubrieron que los fertilizantes a base de nitrógeno alteran la composición de los cultivos. Las parcelas tratadas produjeron cultivos ricos en proteínas y bajos en carbohidratos, que las langostas encuentran menos atractivos.
En pruebas de campo en el centro de Senegal, los agricultores cultivaron mijo tanto en parcelas tratadas como sin tratar. Los resultados mostraron una reducción significativa en la abundancia de plagas y daños a los cultivos en los campos enriquecidos con nitrógeno, junto con un aumento del rendimiento del mijo. Este enfoque demuestra una estrategia viable de gestión de brotes para el saltamontes senegalés, una especie propensa a enjambrar.
Por qué esto es importante: cambio climático y seguridad alimentaria
La eficacia de este enfoque basado en el nitrógeno es particularmente relevante en el contexto del cambio climático. El aumento de las temperaturas, el aumento de las precipitaciones y la actividad ciclónica más frecuente crean condiciones ideales para la reproducción de las langostas.
Como explica el científico climático Daniel Gebregiorgis, “el calentamiento global está provocando un aumento en los brotes de langostas”. El clima cambiante no es sólo un factor; ahora es “el desencadenante más importante” del enjambre.
Los factores humanos, como el pastoreo excesivo y la agricultura intensiva, exacerban el problema al crear suelos pobres en nitrógeno que favorecen el crecimiento de plantas ricas en carbohidratos, lo que sustenta los enjambres de langostas.
Escalabilidad y sostenibilidad: pasos futuros
Si bien es prometedora, ampliar esta solución enfrenta desafíos. Los brotes suelen producirse en zonas remotas con acceso limitado a los recursos. Los investigadores ahora están explorando el uso de fertilizantes de compost como una alternativa más accesible y sostenible a los costosos fertilizantes comerciales.
Esta investigación también cuestiona las percepciones arraigadas de que los enjambres de langostas son un castigo aleatorio o incluso divino. Arianne Cease, directora de la Iniciativa Global contra la Langosta de ASU, enfatiza que el comportamiento de las langostas está impulsado por las condiciones ambientales y las prácticas humanas de gestión de la tierra. Las langostas no son una plaga, son “sólo insectos que hacen lo suyo”.
La conclusión clave es que el manejo sostenible de la langosta requiere comprender la interacción entre el clima, el uso de la tierra y la biología de los insectos. Al alterar la composición de los cultivos mediante el enriquecimiento de nitrógeno, los agricultores pueden alterar la dieta de las langostas y mitigar el impacto devastador de los enjambres en la seguridad alimentaria.
