La tradición moderna del árbol de Navidad, que se remonta a los inmigrantes alemanes del siglo XIX en Pensilvania y fue popularizada por la reina Victoria, ahora enfrenta desafíos sin precedentes debido al cambio climático. Si bien muchos consumidores están cambiando a árboles artificiales por conveniencia y costo, la demanda de árboles reales persiste: se venden aproximadamente 14 millones anualmente en los EE. UU. Sin embargo, los productores están soportando cada vez más condiciones extremas que amenazan la producción.
Las nuevas realidades para las granjas de árboles de Navidad
Los árboles de Navidad no son simplemente árboles de hoja perenne silvestres; Son un producto agrícola importante, que se cultiva como cualquier otro cultivo, pero con un ciclo de cosecha mucho más largo (de 5 a 10 años). A diferencia de los bosques, los árboles cultivados se podan para lograr la forma cónica ideal que esperan los consumidores, lo que requiere una inversión sustancial en tiempo y mano de obra. La mayor amenaza inmediata es el cambio de los patrones climáticos.
Priya Rajarapu, especialista en extensión de árboles de Navidad de la Universidad Estatal de Oregón, explica que los productores se enfrentan ahora a sequías prolongadas en regiones como el noroeste del Pacífico, donde se están volviendo comunes períodos secos de 100 días. Históricamente, estas áreas recibieron lluvias constantes hasta julio, lo que proporcionó suficiente humedad para el establecimiento de las plántulas, una fase crítica en la que los árboles jóvenes deben sobrevivir su primer año. La sequía prolongada hace que esto sea mucho más difícil.
Adaptarse para sobrevivir: nuevas estrategias en el campo
Los agricultores no se quedan quietos. La investigación de Rajarapu se centra en mitigar estos riesgos mediante varios enfoques:
- Acolchado: Cubrir las plántulas con materiales como astillas de madera, aserrín, abono o incluso cáscaras de avellana reutilizadas ayuda a retener la humedad y regular la temperatura del suelo. Si bien existen preocupaciones sobre la transmisión de enfermedades a partir de ciertos mantillos, los resultados preliminares muestran que cualquier mantillo es mejor que ninguno.
- Inmersiones para raíces: La aplicación de recubrimientos de polímeros inertes a las raíces puede ayudar a retener la humedad y absorber nutrientes.
- Diversificación de especies: Los productores están experimentando con especies no autóctonas como los abetos Nordmann y turcos, originarios de Europa. Estos árboles han demostrado ser más resistentes a las fluctuaciones de temperatura y a las plagas en comparación con especies nativas como el abeto noble. Se han establecido huertos de semillas para propagar estas variedades más resistentes.
El futuro de los árboles reales
A pesar de los desafíos, la oferta aún no ha superado la demanda. Los productores están trabajando arduamente para mantener accesibles los árboles vivos. El principal factor que puede cambiar el comportamiento del consumidor es el precio. Los árboles artificiales ofrecen un costo único para uso a largo plazo, mientras que los árboles reales requieren una recompra anual.
“Estamos intentando con todas nuestras fuerzas mantener el número de árboles, árboles vivos, accesibles para todos los consumidores. Normalmente tenemos más árboles que consumidores, así que no lo creo…” – Priya Rajarapu
El futuro de la industria de los árboles de Navidad depende de una adaptación continua. Si bien el cambio climático plantea serias amenazas, los productores están buscando activamente soluciones para garantizar que la tradición de llevar un árbol recién cortado a los hogares siga siendo viable en los años venideros.





















