El descenso final: una cronología del regreso de Artemis II a la Tierra

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Después de completar un histórico viaje alrededor de la Luna, la misión Artemis II entra en su fase más crítica: el regreso a la Tierra. La tripulación de la cápsula Orión, apodada Integridad, ahora se está preparando para una secuencia de reentrada de alto riesgo que los verá viajar a velocidades hipersónicas antes de aterrizar en el Océano Pacífico.

La NASA ha previsto el aterrizaje final para el viernes a las 8:07 p.m. hora del este.

Preparativos previos al reingreso

Las últimas horas de la misión están dedicadas a la precisión y la seguridad. Los cuatro astronautas—Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen —comenzarán su último día operativo a las 11:35 a.m.

Las tareas principales de la tripulación incluyen:
Configuración de la cabina: Aproximadamente a la 1:50 p. m., la tripulación guardará todo el equipaje suelto y organizará la estrecha cabina para garantizar que todo esté asegurado para las intensas fuerzas de reingreso.
Corrección de trayectoria: A las 2:53 p.m., la NASA puede ejecutar una corrección final de rumbo para garantizar que la cápsula esté perfectamente alineada con su objetivo de aterrizaje.
Revisiones de seguridad: La tripulación se someterá a rigurosas revisiones de la lista de verificación, asegurando que todos los trajes espaciales estén correctamente ajustados y que cada miembro comprenda sus responsabilidades específicas durante el descenso.

La secuencia de reentrada: calor y presión

El reingreso es una de las maniobras más peligrosas en los vuelos espaciales. Cuando la cápsula golpea la atmósfera terrestre, debe desprender una cantidad increíble de energía cinética.

Comienza el descenso

La secuencia de acontecimientos que conducen al impacto está estrechamente coreografiada:
1. Separación del módulo de servicio: Aproximadamente 42 minutos antes del aterrizaje, la cápsula Orion abandonará su voluminoso módulo de servicio.
2. Posicionamiento final: A las 7:37 p. m., un encendido rápido maniobrará la cápsula hacia la “actitud” (orientación) correcta para la entrada atmosférica.
3. Entrada atmosférica: A las 7:53 p. m., la cápsula llegará a la atmósfera superior a una altitud de 400 000 pies, viajando a una asombrosa velocidad de 24 000 millas por hora.

Sobreviviendo a la “bola de fuego”

Durante los primeros dos minutos de descenso, la cápsula caerá 200.000 pies. La rápida compresión de las moléculas de aire frente a la nave generará temperaturas extremas que alcanzarán 5.000 grados Fahrenheit (2.760 grados Celsius).

Para proteger a la tripulación, la cápsula Orion utiliza un escudo térmico especializado diseñado para carbonizarse y derretirse, llevando consigo el intenso calor e impidiendo que llegue al interior. Este proceso crea un apagón de comunicaciones de seis minutos, durante el cual la tripulación no podrá hablar con el Control de la Misión.

Desacelerando: Despliegue de paracaídas

Para pasar de velocidades hipersónicas a un aterrizaje seguro, la nave espacial debe utilizar una combinación de propulsores y paracaídas.

  • Disipación de energía: La nave espacial utilizará sus propulsores y realizará giros controlados para eliminar el exceso de energía.
  • Transición subsónica: Al cabo de nueve minutos, la cápsula se habrá ralentizado hasta justo por debajo de la velocidad del sonido a una altitud de 35.000 pies.
  • La secuencia del paracaídas:
  • Paracaídas Drogue: Se implementan en la marca de 10 minutos para estabilizar la nave y reducirla de 24,000 pies a 6,800 pies.
  • Paracaídas piloto: Se despliegan a continuación para guiar los paracaídas más grandes.
  • Paracaídas principales: El último conjunto de paracaídas se desplegará para hacer descender la cápsula durante sus últimos 5000 pies a una velocidad suave de aproximadamente 17 mph.

Conclusión de la misión

La misión concluye con un amerizaje selectivo en el Océano Pacífico, frente a la costa de San Diego, California, a las 8:07 p.m. hora del este. En apenas 13 minutos de descenso, la tripulación habrá recorrido 1.701 millas náuticas para llegar a casa.

Resumen: El regreso de Artemis II es una transición de alta velocidad desde el vacío del espacio a la atmósfera terrestre, que requiere un escudo térmico preciso y un despliegue de paracaídas de varias etapas para garantizar un aterrizaje seguro en el Pacífico.