Philip Noel-Baker: el único medallista olímpico y premio Nobel de la Paz

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Philip Noel-Baker es una figura única en la historia: la única persona que ha ganado una medalla olímpica y un Premio Nobel de la Paz. Su vida, que abarca el atletismo, la erudición y la diplomacia internacional, refleja una dedicación a la competencia y, en última instancia, a la búsqueda de la paz global.

De la vía a la diplomacia

Nacido en una familia cuáquera que valoraba el servicio público, Noel-Baker destacó académicamente en la Universidad de Cambridge a principios de la década de 1910. Sin embargo, también se dedicó al atletismo, compitiendo en las carreras de 800 y 1.500 metros en los Juegos Olímpicos de Estocolmo de 1912. Si bien no obtuvo medalla en Estocolmo, su actuación sentó las bases para el éxito futuro.

Después de la interrupción de la Primera Guerra Mundial, Noel-Baker regresó a los Juegos Olímpicos de Amberes en 1920, ganando una medalla de plata en la carrera de 1.500 metros. Esta sería su única medalla olímpica, pero marcó sólo una fase de su vida pública.

Un defensor de la paz de toda la vida

La dedicación de Noel-Baker a la paz se forjó durante sus experiencias en la Primera Guerra Mundial, donde sirvió como objetor de conciencia organizando servicios de ambulancia en el frente. Su carrera de posguerra se centró en la cooperación internacional, comenzando como asistente de Lord Robert Cecil en la Sociedad de Naciones.

Durante décadas, trabajó dentro de la Liga y luego con las Naciones Unidas, abogando por el desarme multilateral. Creía fervientemente en la posibilidad de abolir la guerra por completo, convicción que le valió tanto elogios como críticas.

El Premio Nobel y su legado

En 1959, Noel-Baker recibió el Premio Nobel de la Paz por sus incansables esfuerzos en pos del desarme. Su libro, La carrera armamentista: un programa para el desarme mundial, esboza un plan detallado para eliminar las armas nucleares y convencionales.

Su conferencia Nobel, pronunciada cerca del final de su vida, advirtió que la escalada de la carrera armamentista había dejado obsoleta la defensa. Sostuvo que cualquier enfoque significativo hacia la paz requería un rechazo total de la guerra como instrumento de política.

“No tiene sentido hablar de desarme a menos que uno crea que la guerra, toda guerra, puede ser abolida.”

La historia de Philip Noel-Baker es un recordatorio de que la búsqueda de la paz, al igual que los logros deportivos, requiere un esfuerzo constante y una creencia inquebrantable en su posibilidad. Su legado sigue siendo un desafío para la comunidad internacional: ir más allá de las medidas graduales y adoptar una visión de desarme total.

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