Una nueva investigación indica que la cifra oficial de muertes en Estados Unidos por COVID-19 durante los dos primeros años de la pandemia (2020-2021) subestima significativamente el verdadero impacto. Un estudio publicado en Science Advances sugiere que aproximadamente una de cada cinco muertes por COVID-19 no quedó registrada, añadiendo aproximadamente entre 150.000 y 160.000 muertes adicionales a las 840.251 reportadas oficialmente.
El precio oculto del COVID-19
El subregistro no es aleatorio. Afectó desproporcionadamente a poblaciones vulnerables, incluidos los hispanos, aquellos con ingresos más bajos y aquellos con acceso limitado a la atención médica. El estudio utilizó un algoritmo de aprendizaje automático para analizar más de 5,7 millones de registros de defunción de los CDC e identificó patrones que sugieren muertes por COVID-19 omitidas, particularmente en estados como Alabama, Oklahoma y Carolina del Sur.
“Estos grupos vulnerables simplemente están asumiendo un riesgo mayor a cada paso, y la acumulación de todo eso es esta disparidad en la mortalidad por COVID al final”.
—Mathew Kiang, epidemiólogo de la Universidad de Stanford
¿Por qué se pasaron por alto las muertes?
La infraestructura de notificación de defunciones de Estados Unidos está fragmentada y carece de fondos suficientes, y la pandemia abrumó estos sistemas. Esto llevó a una situación en la que las pruebas eran inconsistentes, especialmente fuera de los hospitales, y era más probable que se pasaran por alto las muertes que ocurrían en el hogar o en comunidades con acceso limitado a la atención médica. El algoritmo identificó muertes con características similares a las muertes hospitalizadas por COVID-19 pero que ocurrieron en entornos donde las pruebas eran menos comunes.
Disparidades sistémicas en el acceso a la atención médica
Los patrones de subregistro revelan problemas sistémicos más profundos. Los investigadores descubrieron que las comunidades más afectadas por la pandemia también experimentaron las tasas más altas de muertes no reconocidas por COVID-19. Esto pone de relieve cómo las barreras existentes al acceso a la atención médica (incluidas restricciones financieras, falta de seguro y limitaciones geográficas) exacerbaron el impacto de la pandemia en los grupos marginados.
Implicaciones a largo plazo
Estos hallazgos no se refieren sólo a la COVID-19. Demuestran cómo desigualdades sociales más amplias contribuyen a las disparidades en salud. Como señala Steven Woolf, de la Virginia Commonwealth University, los continuos recortes a Medicaid y el aumento de las primas de los seguros médicos podrían empeorar estos problemas, garantizando que las poblaciones vulnerables sigan muriendo a tasas desproporcionadas. La pandemia expuso fallas críticas en el sistema de salud de Estados Unidos, y estas cuestiones deben abordarse para evitar fallas similares en futuras crisis de salud pública.
El estudio subraya la importancia de informar con precisión sobre las muertes y de un acceso equitativo a la atención médica, no sólo durante las pandemias, sino como un componente fundamental de la infraestructura de salud pública.
