La población de kākāpō aumenta tras una excepcional floración de bayas

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Una rara y abundante cosecha de bayas de rimu en los bosques de Nueva Zelanda ha desencadenado un importante aumento de reproducción entre el Kākāpō, el loro más grande del mundo, en peligro crítico de extinción. El auge de la reproducción de este año es un paso crítico hacia la estabilización de una especie que en 1995 contaba con sólo 51 individuos.

El Kākāpō: una especie única

El Kākāpō es un ave inusual, descrita con la cara de un Muppet y el estilo de vuelo incómodo de “un ladrillo”. Estos loros nocturnos de color verde brillante pueden pesar tanto como un gato doméstico y vivir más de 90 años. Su supervivencia, sin embargo, está íntimamente ligada a la fructificación cíclica del árbol rimu.

El papel de las bayas de Rimu

La reproducción del kākāpō depende casi por completo de estas bayas, que aparecen en grandes cantidades sólo cada dos o cuatro años. Cuando los árboles rimu producen una cosecha abundante, los Kākāpō entran en un frenesí reproductivo. Los pájaros machos crean “cuencos resonantes”, estructuras de tierra que se utilizan para amplificar sus llamadas de cortejo de baja frecuencia, que pueden viajar kilómetros.

Éxitos reproductivos en 2026

Este año, casi todas las hembras de Kākāpō reproductivamente maduras se han reproducido, lo que ha dado como resultado aproximadamente 240 huevos. Si bien no todos nacerán o sobrevivirán, los científicos ya han registrado 26 polluelos vivos hasta el 3 de marzo. El aumento de la población se debe en parte a unos pocos individuos excepcionalmente fértiles, incluido un macho llamado Blades, que ha engendrado 22 polluelos desde 1982 y fue trasladado a la “Isla Bachelor” para evitar una representación excesiva de sus genes.

Atención materna y dinastías a largo plazo

Las madres kākāpō crían solas a sus polluelos, trepando hasta 100 pies hacia el dosel del bosque cada noche para recolectar medio kilo de bayas por polluelo al día. Algunas hembras se han reproducido durante más de 40 años, creando fuertes linajes genéticos. Se espera que una matriarca, Nora, se convierta en madre y tatarabuela esta temporada. Las cámaras de nido en vivo, como la que presenta Rakiura, permiten observar este proceso en tiempo real.

Esfuerzos de conservación y perspectivas futuras

La recuperación del Kākāpō ha dependido en gran medida de islas libres de depredadores gestionadas por el pueblo Ngāi Tahu, que considera a la especie un tesoro sagrado. La población actual de alrededor de 236 aves se enfrenta ahora a la presión de expandirse más allá de estos pequeños refugios. Los conservacionistas están trabajando para restaurar hábitats más grandes erradicando depredadores invasores como gatos, perros y armiños, que históricamente diezmaron las poblaciones de Kākāpō. El objetivo es llegar a 300 individuos, un hito importante para esta especie que alguna vez estuvo tambaleante. Los Ngāi Tahu incluso han solicitado que algunos polluelos nacidos este año no tengan nombre, lo que les permitirá integrarse de forma más natural en la naturaleza.

El ciclo de reproducción de 2026 representa un punto de inflexión para el Kākāpō, y señala una esperanza renovada para la supervivencia a largo plazo de esta especie única y en peligro de extinción.

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