La administración Trump está siguiendo agresivamente una estrategia nacional para la inteligencia artificial, con el objetivo de acelerar la investigación, ampliar la capacitación de la fuerza laboral y dominar el panorama global de la IA. Un testimonio reciente de Michael Kratsios, director de la Oficina de Política Científica y Tecnológica (OSTP) de la Casa Blanca, ante el Comité de Ciencia, Espacio y Tecnología de la Cámara de Representantes reveló un impulso para centralizar la política de IA y, al mismo tiempo, desafiar las regulaciones a nivel estatal consideradas “anti-innovación”.
La misión Génesis: los datos como activo estratégico
Un componente central del plan de IA de la administración es la Misión Génesis, un programa que aprovecha los datos científicos federales y la potencia informática para acelerar drásticamente la investigación. Dirigido por el Departamento de Energía, Génesis reúne datos de laboratorios nacionales con el objetivo de reducir los plazos de investigación de años a semanas o incluso días. La Casa Blanca tiene la intención de expandir Génesis más allá del DOE, incorporando datos de agencias como la Fundación Nacional de Ciencias y departamentos de salud. La premisa subyacente es simple: los datos gubernamentales centralizados, combinados con informática avanzada, pueden desbloquear avances científicos más rápidos.
Esta iniciativa también incluye colaboración internacional, con “ministros de tecnología” de varios países que ya han mostrado interés en unirse al programa. Kratsios enfatizó que asociarse con aliados reforzará el “liderazgo claro y obvio” de Estados Unidos en el desarrollo de la IA.
Canal de talentos y esfuerzos educativos
Además de la investigación, la administración se centra en ampliar la fuerza laboral de IA. La U.S. Tech Force, un programa diseñado para incorporar especialistas en tecnología al sector público, ha atraído a más de 35.000 solicitantes. Al mismo tiempo, el Grupo de Trabajo sobre Educación en IA de la Casa Blanca tiene como objetivo integrar la alfabetización en IA en los planes de estudio K-12, respaldado por compromisos de más de 200 empresas y organizaciones para proporcionar recursos gratuitos. Estos esfuerzos señalan una estrategia a largo plazo para desarrollar la capacidad nacional de IA.
Fricción regulatoria: control federal frente a control estatal
El aspecto más polémico del enfoque de la administración es su resistencia a las regulaciones estatales sobre IA. Kratsios argumentó que obligar a las empresas a cumplir con “50 conjuntos diferentes de reglas de IA” sofoca la innovación. Con este fin, la administración emitió una orden ejecutiva que ordenaba al Departamento de Justicia demandar a los estados por leyes consideradas demasiado restrictivas.
Esta medida provocó fuertes críticas de algunos miembros del comité, incluida la representante Zoe Lofgren, quien calificó la orden de “inconstitucional”. La administración sostiene que un marco de política nacional uniforme es esencial para el avance de la IA, al tiempo que establece excepciones para áreas como la seguridad infantil y la infraestructura de los centros de datos. Es probable que se intensifique el choque entre la autoridad federal y la autonomía estatal sobre la regulación de la IA.
La visión de la administración sobre el dominio de la IA se basa en un enfoque centralizado de los datos, el desarrollo del talento y las políticas. La fricción con los estados subraya un debate más amplio sobre el equilibrio entre innovación y supervisión regulatoria en este campo en rápida evolución.




















