El “agujero de gravedad” de la Antártida revela pistas sobre la evolución del clima

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La Antártida alberga una anomalía masiva y de larga duración en el campo gravitacional de la Tierra, denominada “agujero de gravedad”, que los investigadores están utilizando ahora para desentrañar misterios sobre el clima pasado y futuro del continente. Este no es un escenario de ciencia ficción, sino un fenómeno mensurable que se remonta a decenas de millones de años, donde las variaciones en la densidad de las rocas crean desequilibrios gravitacionales localizados. Las implicaciones van mucho más allá de la Antártida e influyen en los niveles globales del mar y la estabilidad de los ecosistemas.

La física del desequilibrio

La gravedad no es uniforme en toda la Tierra; fluctúa según la distribución masiva. Debajo de la Antártida, las áreas con menor densidad de rocas dan como resultado una atracción gravitacional más débil, lo que hace que las superficies del océano se hundan en consecuencia a medida que el agua fluye hacia zonas de gravedad más fuerte. Este efecto es más pronunciado en el Geoide Antártico Bajo (AGL), el agujero de gravedad del continente.

El AGL no apareció de la noche a la mañana, sino que evolucionó a lo largo de milenios y se fortaleció con el tiempo. Los investigadores ahora utilizan ondas sísmicas, similares a una tomografía computarizada planetaria, para mapear estas diferencias internas. Los datos sísmicos, combinados con análisis satelitales y modelos informáticos avanzados, permiten a los científicos reconstruir cómo estas anomalías gravitacionales dieron forma a la Antártida durante los últimos 70 millones de años.

Descubriendo el pasado a través de los terremotos

“Imagínese hacer una tomografía computarizada de toda la Tierra, pero no tenemos rayos X como en un consultorio médico. Tenemos terremotos”, explica Alessandro Forte, geofísico de la Universidad de Florida. Los terremotos generan ondas que penetran el manto terrestre, proporcionando “luz” para iluminar su estructura interior.

El estudio, publicado en Scientific Reports, revela que el agujero gravitatorio de la Antártida comenzó a intensificarse hace unos 30 a 50 millones de años, coincidiendo con importantes cambios en el clima y la expansión de los glaciares. Estos cambios de gravedad influyen directamente en los ecosistemas de la Tierra, incluidos los niveles del mar y la acidez de los océanos.

Por qué esto es importante

Comprender este fenómeno no es sólo académico. La evolución del agujero gravitatorio de la Antártida proporciona información crítica sobre cómo los procesos internos de la Tierra afectan las condiciones a nivel de la superficie.

“Si podemos comprender mejor cómo el interior de la Tierra da forma a la gravedad y los niveles del mar, podremos comprender mejor los factores que pueden ser importantes para el crecimiento y la estabilidad de las grandes capas de hielo”, afirmó Forte.

El equipo de investigación planea investigar más a fondo la conexión entre un agujero de gravedad que se fortalece y el desarrollo de la capa de hielo. Al analizar estas interacciones en las profundidades de la Tierra, los científicos esperan mejorar las predicciones sobre el futuro cambio climático y el aumento del nivel del mar.

El agujero de gravedad de la Antártida es un recordatorio de que los sistemas de la Tierra están interconectados de formas complejas. Estudiar estas fuerzas ocultas es crucial para comprender la estabilidad a largo plazo del planeta y nuestro propio futuro en él.

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